“He aquí el Corazón que tanto amó a la gente”

He aquí el Corazón que tanto amó a la gente – le dijo el Señor Jesús a Santa Margarita Alacoque, mostrándole su Corazón. Santa Faustina, al experimentar unas revelaciones místicas, oyó unas palabras parecidas: Hija Mía, deseo que tu corazón sea formado a semejanza de Mi Corazón misericordioso (Diario, 167). Acerca tu oído a Mi Corazón y olvídate de todo, y considera Mi inconcebible misericordia. Mi amor te dará la fuerza y el ánimo que te es necesario en esta obra (Diario, 229). Toma tantos tesoros de Mi Corazón cuantos puedes llevar, ya que haciendo así Me agradas mas (Diario, 294).

En el mes de junio, de un modo especial nos acercamos al Sagrado Corazón de Jesús para conocer mejor su amor. El Señor le habla a Sor Faustina sobre su amor de este modo: Mi Corazón esta colmado de gran misericordia para las almas y especialmente para los pobres pecadores. Oh, si pudieran comprender que Yo soy para ellas el mejor Padre, que para ellas de Mi Corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas. Por lo menos tú ven a Mí lo más a menudo posible y toma estas gracias que ellas no quieren aceptar y con esto consolaras Mi Corazón. Oh, qué grande es la indiferencia de las almas por tanta bondad, por tantas pruebas de amor. Mi Corazón esta recompensado solamente con ingratitud, con olvido por parte de las almas que viven en el mundo. Tienen tiempo para todo, solamente no tienen tiempo para venir a Mi a tomar las gracias (Diario,  367).

Que la Apóstol de la Divina Misericordia nos alcance la gracia de poder oír una confesión parecida, como la que le hizo Jesús a ella: Tienes grandes e inexpresables derechos sobre Mi Corazón, porque eres una hija de plena confianza. No soportarías la inmensidad de Mi amor que tengo por ti, si te lo revelara aquí en la tierra en toda su plenitud. A menudo levanto un poco el velo para ti, pero debes saber que es solamente Mi gracia excepcional. Mi amor y Mi misericordia no conocen límites (Diario, 718).

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